"Escape", por Clarisa Appendino

“Describir, “simplemente” describir, para no dejar escapar la existencia, será pues en primer lugar no explicar” (François Jullien, Vivir existiendo: una nueva ética).

El epígrafe puede comportarse como una máxima. No por comprender un orden, o una orden, sino por disponernos en un estado de la mirada, de la escritura, o mejor, de la experiencia. François Jullien diría, más precisamente, de la existencia, porque su apuesta no es sólo de tipo fenomenológica sino también ética. La proximidad de la obra de Dolores Furtado a la descripción nos aparta de las causas primeras que da la explicación o de la sucesión de consecuencias que contiene la interpretación, e incluso, dentro de las prácticas del arte, de la representación. Describir propone estar al ras de la experiencia, un desplazamiento por la cosa, sin que la explicación organice o la interpretación distancie. El acercamiento descriptivo propone estar en linde con el tacto, un escape hacia un lenguaje mudo.

Escape presenta dos conjuntos de obras, unas producidas en 2022 y otras realizadas especialmente para la exposición. Las piezas son visualmente distintitas, unas están identificadas por la saturación del color y la evidencia de la manipulación corporal sobre la materia y la otra se distinguen por su color gris arcilla que se acercan a objetos utilitarios de formas simples. Ambas series compartes, sin embargo, un sentido erótico de la forma y una experimentación táctil de la técnica. Desde esta mirilla, asoman tres dimensiones que se predisponen sobre las obras: la experimentación, el molde y el nombre.

En los procesos de producción de esculturas las etapas y los procesos pueden tener tantas variables como la búsqueda de cada forma. En estas piezas los pasajes van de la arcilla al molde de yeso que luego será la base de aplicación de las resinas. En cada paso, la experimentación se abre sobre los usos de los materiales y sobre los procesos técnicos que producen pasajes y corrimientos. Las formas pueden cobrar una independencia o una deriva impredecible que no llega a controlarse. Detalles muchas veces mínimos en los que los procedimientos marcan el modo en que en cada paso la materia reacciona y no tanto en el modo en que se ejecuta. En la sucesión de etapas se abre paso a lo inesperado, la inventiva y el azar incorporando el olvido y la resistencia a volverse experta cada una técnica. Como si cada paso, el modelado, el molde, la copia fueran pasos que fuerzan a transformar azarosamente la pieza. Desde esta deriva, en el trabajo de Furtado la experimentación radica más en una manera de tratar y usar las técnicas que en la manera de proyectar una idea previa sobre la materia. En este sentido, sus trabajos son una aproximación a una forma y el devenir de un cuerpo que engendra una idea. El uso de moldes que definen las piezas en resina agrega una distancia fósil a las obras y también una pérdida de control sobre el resultado. Si lo que se espera de un molde es la realización de una copia idéntica y de reproducir la igualdad, en estas piezas se liberan hacia la acción inversa. La pérdida de control se da no tanto por lo que un molde pueda hacer para que las formas cambien, sino por la impronta experimental, no programática, con la que Furtado decide trabajar. Los moldes al mismo tiempo que nos alejan de los gestos marcados en las formas primarias sobre la arcilla nos acercan otras marcas a través de pequeños errores y fallas de azar que predisponen a la obra a ser mirada con una serenidad que tiene más que ver con erotización del detalle que con la explicitación de un sentido.

La tercera dimensión radical en estos trabajos es el estado de la descripción por el modo de nombrar a las obras. Los nombres, sus títulos, en este caso, son también una aproximación. Un acercamiento a las cosas por algo a través de lo cual la vista no llega a informarnos. Porque en este caso, lo que se nombra es una señal que rodea a la escultura, una experiencia, un camino para llegar a un estado anterior a la forma. Verano, Sombra, X y también De perfume, De flores, De agua. En todos los casos, se nombra la desinencia, pero no su raíz. Esto no significa un estado inacabado, sino un estado incluso anterior, cuando la forma no llega aún a ser una figura. Mientras que la forma está siempre en acto y establece la forma como cuerpo de una idea, el nombre está, precisamente, en potencia.

Escape es una decisión sobre la salida, un escape a la lógica donde las partes están orientadas a encajar. Esta fuga se mueve entre las acciones de experimentar, moldear, nombrar, actos inseparables en el trabajo de Dolores Furtado. En su relación establecen una manera de construir un lenguaje que funda el tiempo en retroceso, una huida hacia un momento mudo del lenguaje donde el control sobre las cosas se hace a tientas. De allí que el erotismo emerge como misterio y el tacto como una descripción corporal de un entorno leve, casi atmósfera.

“Describir no es dar confianza a lo real; describir es entrar en el misterio, caminar de noche, cerrar los ojos, oír las ramas que se quiebran al pisar olas de oscuridad “(Carlos Surghi, Orientaciones invisibles).